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Astronomia - Espacio Profundo

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almach

Hola a todos,

 

Castor, la Alpha Geminorum, es una de mis estrellas dobles preferidas. Siempre he pensado que presenta una espectacular belleza que emana de una extrema sencillez, y muchas veces me sirve para descansar la vista y el ánimo después de estar batallando a pie de telescopio con nebulosas débiles y galaxias elusivas... como me pasó durante mi última observación.

 

https://laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2018/03/castor-con-el-sc-de-235mm.html

 

Os dejo la foto que hice de ella con la cámara DBK y el SC de 235mm:

 

2017-12-24-22h125mTU-Castor-DBK-Mas_cast

 

Y el dibujo que hice donde la enmarco en el campo estelar que veía a través del ocular:

 

Castor-235-text-i_2.jpg

 

Saludos a todos.

 

Óscar

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CODO
On 16/3/2018 at 17:16, almach dijo:

foto

 

On 16/3/2018 at 17:16, almach dijo:

Y el dibujo

Me gustó mucho esta forma de encarar una captura;dos opciones que dejan bien en claro tu experiencia,y nos ayuda a mejorar la forma,para cuando tenemos la doble opción para subir algo así al foro.Tu Foto,y dibujo,...impecables!!!.Gracias Óscar por compartir.Saludos,buenos cielos,y cuidate,César.

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    • Cordobés
      Por Cordobés
      Alguna vez respondí sobre una publicación anterior del posible regreso de una cápsula, utilizando sistemas como aladeltas y parapentes, y como aladeltista aficionado y amateur, no podía dejar de postear nuestros comienzos con un ícono en la aviación, como es el grandísimo Ing. Rogallo, quien analizó el sistema de aterrizaje y su desarrollo, y aunque con los años terminó en fallido, como parte del programa Gemini de la NASA, no desapareció de inmediato y HOY, ya se encuentra en los posibles futuros planes no de la NASA, pero si de empresas privadas.
      Comencemos...
      El aladelta Rogallo se introdujo por primera vez en 1960 como un posible sistema de aterrizaje para el programa Mercury, pero se pasó por alto en el interés de obtener un estadounidense antes en el espacio, incluso si eso significaba usar una tecnología menos sofisticada. El sistema se volvió a proponer en 1961 como el posible proyecto de aterrizaje para el Gemini. Sin las limitaciones de tiempo que habían convertido a Mercury en un programa cancelado, la introducción de Rogallo en Gemini tenía el potencial de comenzar el alejamiento de la NASA de los aterrizajes vertiginosos y regresar cápsulas en estado entero.
      Después de su cancelación, la NASA intentó salvar su investigación e incorporar el sistema de aterrizaje en Apollo y sus programas de seguimiento. La Fuerza Aérea de los EEUU, también expresó su interés en incluir el ala Rogallo en su propio programa espacial. 
      Independientemente de la atención antes mencionada, parecería que el parapente estaba condenado a nunca abandonar la tierra. ( Foto cápsula Gemini modelo con ala Rogallo en una prueba de túnel de viento. 1961).

       
      El diseño y la construcción del sistema fueron contratados por North American Aviation, la compañía detrás del X-15. La teoría del parapente era simple: un ala inflable con expulsión balística a través de eyección de cohetes de aire comprimido, que convertiría la nave espacial en un planeador antes del aterrizaje. El exitoso programa Paresev demostró la capacidad de pilotaje del parapente, pero el ala inflable a gran escala se negó a traducir en un sistema viable. Y la teoría se negó a la práctica, ya las diez misiones tripuladas de Gemini terminaron en una caída. (Allí va un esquema de la secuencia de aterrizaje propuesta para Gemini usando el ala Rogallo.)

      El administrador de la NASA George Meuller retiró formalmente el parapente del programa Gemini el 20 de febrero de 1964. Fue degradado a un programa de prueba; NAA continuaría desarrollando el sistema según lo estipulado en su contrato con la NASA, pero el resultado final nunca sería un aterrizaje asistido en parapente.
      Como parte del desarrollo final, a NAA se le dio luz verde para probar la capacidad de pilotaje de Gemini cuando la nave espacial estaba acoplada con un ala Rogallo ya inflada (aladelta). El fracaso del inflado era el principal problema del desarrollo del parapente, por lo que probar con un aladelta era lo mejor alternativa.
      La prueba de pilotabilidad requería una prueba de caída a gran escala. La nave espacial Gemini-Rogallo fue llevada en helicóptero a una altitud desde la cual el piloto NAA dentro aterrizaría la nave espacial como si viniera de la órbita (loquisimo). Al igual que las pruebas de Paresev, los primeros vuelos serían pruebas de remolque antes de que el piloto intentara una prueba de caída libre(créanme que es horrible ver cómo se quiebran costillas piernas y brazos en las pruebas).
      Charles Hetzel, uno de los siete pilotos que voló el Paresev, manejó la cápsula de Gemini para la primera prueba de aterrizaje en julio de 1964. El vuelo fue un éxito. Hetzel voló por cerca de 20 minutos, todavía sujeto por un cable de remolque al helicóptero, antes de realizar un aterrizaje exitoso. (Paresev 1A en vuelo justo antes del aterrizaje. 1962.)

      El 7 de agosto, Hetzel intentó el primer vuelo libre de la configuración Gemini-Rogallo. El helicóptero elevó a Géminis a la altura sin problema, pero tan pronto como Hetzel cortó el cable de remolque, la nave espacial dio un giro violento y se vio obligado a eyectarse. Hetzel se rompió una costilla durante la prueba fallida; la nave espacial solo sufrió daños menores. El sistema fue posteriormente revisado y NAA puso el Gemini-Rogallo a través de una serie de aterrizajes a media y gran escala controlados por radio durante los próximos cinco meses.
      El siguiente vuelo de prueba tripulada del Géminis-Rogallo tuvo lugar el 19 de diciembre de 1964. Donald F. McCusker cortó el cable de remolque en altitud y ejecutó un exitoso deslizamiento de cinco minutos antes de golpear la pista a cerca de 30 pies por segundo, aterrizando a altísima velocidad que constituía un choque fuerte y apenas controlado. McCusker sufrió una lesión por el impacto de su aterrizaje forzoso, lo que provocó que NAA reforzara el tren de aterrizaje de Gemini y la absorción de impactos del asiento del piloto.
      Los pilotos de prueba de NAA, incluido McCusker, realizaron doce aterrizajes con éxito con la configuración Gemini-Rogallo entre noviembre y diciembre de 1965. En este momento, el programa Gemini ya estaba en marcha con cinco vuelos tripulados completados. No había dudas de que la NASA incorporara un parapente aterrizando tan tarde en el programa;el sistema funcionó, pero el éxito llegó dos años tarde. (daño a una nave espacial Gemini a media escala después de un aterrizaje fallido con el parapente).

      En total, la NASA había perdido cuatro años y fondos sustanciales en el desarrollo del ala Rogallo con la esperanza de un aterrizaje terrestre para Gemini; el programa costó cerca de 165 millones de dólares de 1960 en su desarrollo, casi 1.200 millones de dólares de 2010. Permitir que una investigación tan extensa y costosa se desperdicie no era una opción.
      Y entonces la NASA comenzó a encontrar otras aplicaciones para el ala Rogallo, a mediados de la década de 1960, era el sistema de aterrizaje de tierra controlado por un piloto más desarrollado que tenía la organización, y los splashdowns continuaron siendo un método de aterrizaje costoso y complicado. Las pruebas de caídas tripuladas de NAA probaron tardíamente que el sistema era viable, y el consenso general fue que más tiempo para el desarrollo podría producir un sistema de aterrizaje de Rogallo digno de vuelo.
      La cuestión de los aterrizajes de tierra en vuelos espaciales fue reabierta a mediados de la década de 1960 como una posibilidad para Apollo. Una propuesta que fue al menos tan lejos como los estudios preliminares en papel fue un sistema de aterrizaje de rotor que funcionaba como un autogiro. Cuatro hojas en ángulo se desplegarían desde la parte superior del Módulo de comando Apollo. A medida que la cápsula caía a través de la espesante atmósfera, las cuchillas girarían con mayor velocidad hasta que generaran suficiente sustentación para desacelerar la velocidad de descenso del Módulo de comando, luego aterrizaría suavemente como un helicóptero con el piloto en control total del punto de aterrizaje final. (En la imagen, la nave espacial de reentrada del rotor).

      Otro contendiente fue una vez más el ala Rogallo. El ingeniero de Langley Mac C. Adams, en un informe que cubre las posibles aplicaciones de Rogallo a Apollo, sugirió a la NASA que lleve a cabo un intenso programa interno de investigación para finalmente producir un sistema funcional. Reconoce, sin embargo, que es poco probable que Apolo aterrice con el parapente. El desarrollo del sistema está muy lejos de completarse. La fecha límite de fin de década para un aterrizaje lunar no podía esperar a un sistema de aterrizaje de tierra más de lo que Gemini podría hacerlo.
      Pero estamos en carrera, o nunca dejamos de estarlo, y hoy...volvemos!
      Espero les haya gustado, me pareció muy interesante y atrapante, aunque tal vez...haya sido en memoria de todos aquellos que sufrieron huesos rotos (algo común y frecuente en nuestra actividad) para el futuro regreso exitoso de las cápsulas de la NASA.
      Saludos!
    • eprimucci
      Por eprimucci
      Lo prometido es deuda. Quedé en postear la crónical del viaje a Atacama del año pasado y en breve se cumple un año. Asi que... aquí va:
       
       
      SOAR
       

       
      El telescopio SOAR (Southern Astrophysical Research) es un telescopio con un espejo primario de 4.10 m de apertura diseñado para operar desde el corte atmosférico en el azul (320 nm) hasta el infrarrojo cercano. Está situado en el Cerro Pachón, Chile. a una altitud de 2738 msnm.
      Nos recibió el astónomo auxiliar residente, algo que nos puso muy contentos. Normalmente en los tours guiados las personas que reciben a los visitantes no son astrónomos profesionales. A pesar de estar bien preparados para el público general, como en La Silla (ESO), no son lo ideal para amateurs sedientos de respuestas específicas como nosotros. Como siempre y antes de cada visita repasamos el material para llegar preparados y aprovechar a nuestros anfitriones al máximo. En muchos casos estas visitas no son turísticas, sino que fueron gestionadas por miembros de grupo (Andrés, Ruben, Hernán, Alejandro) que ya tenían un contacto previo y serían imposibles en forma individual.
      SOAR fue financiado y está operado por un consorcio que incluye al Ministerio de Ciencia, Tecnología, e Innovación (MCTI) de Brasil, el Observatorio Astronómico Óptico Nacional (NOAO) de Estados Unidos, la Universidad Estatal de Míchigan y la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.
      Nos mostraron desde la oficinas y talleres dentro del mismo edificio del domo hasta el espejo primario del SOAR. Absolutamente todo. Y con una excelente predisposición a informar que me llamó la atención. Los ametrallamos a preguntas y si no tenían respuesta la buscaban. Nos han tenido paciencia infinita. Lo que más me impactó de SOAR es que logra resoluciones de 0.2 arcos de segundo en noches con buen seeing. En mi observatorio de Pilar se oyen gritos de alegría cuando tengo 3 arcsecs…
       

      Por limitaciones del foro, no puedo subir todas las imágenes.
      Originales aquí: http://www.rutadelasestrellas2016.org/index.php/2016/04/06/soar-y-gemini/
       
       
       
       
      Gemini

       
       
      Totalmente fascinados, algo sólo entendible por los que compatimos esta actividad, partimos al cerro pegado para ser recibidos por Manuel Paredes, periodista especializado y personal de comunicaciones del observatorio.
      El Observatorio Gemini consta de dos telescopios gemelos ópticos/infrarrojos de 8,1 metros ubicados en ambos hemisferios de la Tierra que se encuentran operativos científicamente desde el 1983.
      Está conformado por una cooperación internacional por los países de EE. UU., Canadá, Gran Bretaña, Brasil, Francia, Argentina, Australia, y Chile como país huésped. Es administrado por la Asociación de Universidades para la Investigación en la Astronomía (AURA) bajo un acuerdo de cooperación con la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos (NSF).
      Estos telescopios gemelos, en conjunto, logran cubrir la totalidad del cielo de ambos hemisferios durante todo el año, obteniendo imágenes de alta calidad debido a las excelentes condiciones atmosféricas que presentan los sitios en que se encuentran ubicados.
      Gemini Norte, también denominado Telescopio Gemini Frederic C. Gillet se ubica en el volcán inactivo Mauna Kea a 4213 msnm en Hilo, Hawái, junto a otros 12 telescopios entre los que encontramos al telescopio Subaru y CFHT, y el Observatorio W. M. Keck. Esa ubicación ofrece excelentes condiciones de visión debido a las magníficas condiciones atmosféricas (estable, seco y rara vez nublado ).
      Gemini Sur, en tanto, se localiza en Cerro Pachón a 2700 msnm, específicamente a 80 km de La Serena, Chile, aire muy seco y despreciables capas de nubes hacen de este lugar otro sitio principal para telescopios donde comparte recursos con el adyacente Observatorio SOAR y el Observatorio Interamericano de Cerro Tololo (CTIO) ubicado en Cerro Tololo. Cualquier astrónomo perteneciente a las naciones que integran la cooperación internacional puede postular para que se le asigne un porcentaje del tiempo de observación en proporción al aporte financiero que otorga cada país.
      Juntos, los dos telescopios cubren casi todo el cielo a excepción de dos pequeñas regiones cerca de los polos celestes: Gemini Norte no puede apuntar al norte de 79 grados de declinación; Gemini Sur no puede apuntar al sur de la declinación -89 grados.
      Ambos telescopios poseen tecnología de punta para ser utilizada en el ámbito del estudio óptico, con instrumentos como el GMOS y BHROS. En cuanto al infrarrojo cercano y medio, el recubrimiento de plata del espejo primario y secundario de ambos telescopios permite un desarrollo sin precedentes, ya que su reflectividad en el infrarrojo es mayor que la alcanzada por el aluminio. Además, éste reduce la emisividad térmica del telescopio, aumentando la sensibilidad de los instrumentos utilizados para observar el infrarrojo medio, lo cual permite estudiar la formación planetaria y estelar.
      Al incorporar otras nuevas tecnologías, como el sistema guía de estrella láser, el sistema de óptica adaptativa o multiconjugada así como también los diversos instrumentos de espectrometría, los astrónomos miembros de esta cooperación internacional se encuentran permanentemente en la vanguardia, con acceso a las últimas herramientas diseñadas para explorar el universo.
       

       
       
       

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