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Segun un estudio reciente, una familia extraña de planetas, desprovista de un sol, pero capaz de sostener vida, pueden en poco tiempo ser detectables.
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Un posible planeta sin sol, apenas iluminado por el brillo de
las estrellas, es muy dificil de detectar por las tecnicas
normales. (ISCA) | En 1999 un cientifico propuso la existencia de estos melancólicos mundos habitables, pero no era posible su deteccion en esa epoca.Los avances tecnológicos están mejorando la perspectiva, sin embargo, del hallazgo.
Proponen que tales planetas podrían ganar el calor adicional para la vida con la presencia de una luna, que por su fuerza gravitacional generaria el calor necesario. Esto, combinado con el propio calor interno del planeta, “puede proporcionar las condiciones necesarias para que el agua líquida pueda existir” en un planeta tipo terrestre, “haciendo un sitio potencial para la vida,” segun una investigacion publicada en un paper de Astrophysical Journal Letters.
El estudio examinó la posibilidad que un planeta tipo terrestre fuera expulsado de su Sistema Solar joven, junto con su luna. Esto podía suceder en un encuentro cercano con un planeta gigante de gas como Saturno o Júpiter.
La fuerza gravitacional que estos objetos ejercen sobre astros mas pequeños es lo suficientemente elevada como sacarlos de orbita, enviandolos a vagar solos y sin estrella. El planeta en estas condiciones no es necesariamente imperceptible, escribieron los investigadores, Juan Debes del Carnegie Institute of Washington, D.C. y Steinn Sigurdsson del Penn State University en University Park, Penn. Ellos proponen que los planetas se podrían encontrar al usar un telescopio espacial, cuando la influencia gravitacional del planeta 'dobla' levemente la luz. Este fenomeno se llama 'microlente gravitacional'.
Un instrumento con las capacidades necesarias fue propuesto como “factible” en un paper de agosto de 2002 publicado en Astrophysical Journal, pero no se ha construido todavía.
De acuerdo con algunos parametros razonables, tal telescopio podría detectar hasta dos pares de sistemas planeta-luna, del tamaño de la Tierra y de la Luna, con una buena probabilidad de ser habitables. Como mínimo, agregaron, este tipo de telescopio tendria una oportunidad en diez de detectar por lo menos un sistema.
La probabilidad verdadera de hallar a estos 'huérfanos', es mejor que lo que estas estimaciones sugieren, en parte porque en ellas se omiten dos tipos sistemas que podrían detectarse. Un tipo es un par de planeta-luna cuyo planeta es un gigante gaseoso. El otro es un planeta sin compañero; el estudio original de hace siete años sugirió que tal planeta podría ser habitable incluso sin una luna.
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En 1977, los cientificos descubrieron
organismos kilometros debajo de la
superficie del océano. Ellos obtienen la
energia de fuentes de calor que
escapan del fondo oceanico.Los
investigadores especulan que tipos
similares de energia podrian usarse
en otros planetas para mantener la
vida, sin un sol. (cortesia NASA). | En ese primer estudio, publicado en la Revista Nature del 1 de julio de 1999, Dave Stevenson del California Institute of Technology in Pasadena, Calif., presentó las razones básicas por las que un planeta sin sol puede abrigar vida. Stevenson pensó que tales cuerpos son más probables de ser expulsados de su Sistema Solar mientras que se están formando. Durante este período, se cree que un Sistema Solar está impregnado con hidrógeno. El planeta entonces conservaría una atmósfera densa de hidrógeno que actuaría como manta para conservar el calor, como los gases de invernadero que producen el calentamiento global de la Tierra.
Esto, combinado con el calor que la radioactividad natural provee a un planeta parecido a la Tierra, debe permitir bastante acumulación de calor para sostener el agua líquida. Su trabajo es la continuación de una investigación anterior que hacía alusión a que la radioactividad puedo mantener el agua líquida dentro de la luna Europa de Júpiter. A estas ideas, Debes y Sigurdsson agregan la noción de “calentamiento de marea” que le proporcionaría una luna a un planeta dejado huérfano.
Aunque en algunas condiciones, la órbita de la luna gradualmente se alejaria del planeta (como el caso de nuestra Luna), disminuyendo el calentamiento, se mantendria lo suficiente el calor acumulado mantendria en el planeta algunos cientos de millones de años, que seria lo suficiente para que la vida comience. Los organismos podrían adaptarse más adelante a las temperaturas gradualmente descendentes, al alejarse su luna.
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