Letra: Chica Grande




Notas de Opinión - La astronomía en la infancia  Recomendar el sitio a un amigo Opinar sobre este tema en los foros 418 visitas

Si hay una etapa en la vida de los seres humanas en la que todo puede ser posible, esa etapa, sin lugar a dudas, es la niñez.


Trabajo enviado por:
Marcelo AbelendaMarcelo S. Abelenda

Licenciado en Ciencias de la Comunicación U.B.A.

 


 
Cuando uno es niño sueña despierto, cree en lo imposible y se vale de la imaginación para dar vida a los fenómenos más increíbles.
La infancia también es una etapa fundamental por el hecho de ser un momento de formación de la persona, que junto a la familia y la escuela se ve impregnada de saberes y conocimientos.
En este sentido la astronomía es una de las ciencias que mejor puede actuar en la formación del niño. El sin fin de experiencias que pueden ser vividas a través de la astronomía por los niños, amerita prestarle mucha atención.

¿Cuántas veces se escucho decir a un niño, por qué el cielo es celeste? ¿Cuántas veces se escucho preguntar a un niño, por que la luna tiene ojos? ¿Qué son esos puntitos luminosos en el cielo? O la clásica ¿Por qué la luna no se cae? Son todas preguntas que nacen de la más básica necesidad por saber, por conocer.
El preguntar del niño tiene algo de positivo en su interrogación  locuaz, surge de la ingenuidad y la más pura ignorancia, y  más de uno se queda desconcertado ante tales preguntas, preferiría no estar allí ante ese niño que se transforma instantáneamente en un filosofo o un científico voraz.
Es por esta, y mil razones más, que la estimulación por parte de los mayores, ya sean padres, hermanos, tíos o abuelos no puede dejar de ser tenida en cuenta.
Introducir a un chico en la astronomía y sus fenómenos relacionados, puede ser uno de los regalos más lindos que se pueden recibir. Contagiar el entusiasmo, compartir preguntas y misterios, apoyarlos en las dudas, hacerles conocer, promover en la formación intelectual de un niño conceptos tan ricos como los astronómicos, puede ser realmente una experiencia sin desperdicio alguno.
Vivir un eclipse, contar estrellas fugaces, viajar por mundos extraños y aprender los nombres de las estrellas de una constelación, pueden ser el motivo para reunir en la niñez todas esas ganas de crecer conociendo siempre cada vez más.

Lo primero al principio (valga la redundancia), no se puede correr sin antes haber aprendido a caminar. La impaciencia suele ser mala consejera, y en astronomía no hay error mas grave por cometer que el apuro y la búsqueda de certezas fáciles.
Un chico puede primeramente conocer el cielo que mira, ayudado por mapas o cartas celestes, saber que significa cada cosa (o algunas, claro) para luego con el tiempo dar el paso mas esperado por muchos, la adquisición de un pequeño telescopio. ¿Qué sentido tendría observar aquello que no conozco? Los grandes aparatos pueden ser contrarios a la movilidad de muchos chicos, lo ideal para dar esos primeros pasos temerosos son los telescopios pequeños, fáciles de utilizar, sin mecanismos complicados que abrumen la intención del chico y por sobre todas las cosas para que puedan adentrarse a la observación en forma segura, y mas adelante si el entusiasmo lo permite dar el segundo paso, para luego echarse a correr, quien dice quizá a volar.

No debería olvidarse que el telescopio es un instrumento, es un puente entre aquello que veo y aquello que se. Un brazo tendido entre la imaginación y la certeza.
La niñez también puede ser una etapa, y de hecho lo es en muchos casos, donde los miedos y las incertidumbres revolotean cotidianamente por la vida del infante. Por eso transmitir paciencia, seguridad y afecto por parte de los mayores es fundamental para que   el chico que posea un pequeño telescopio puede dar un uso mucho más fructífero a este, y conocer el cielo y los fenómenos astronómicos con mucha mas capacidad de asimilación.

Regalar siempre es lindo, es motivo de satisfacción, el regalo mas hermoso es el querer compartir con el otro aquello que se posee, aquello que es parte de uno. Si regalar es lindo, la experiencia de recibir puede transformarse en sublime, un niño que recibe con los brazos abiertos las ilusiones del otro por conocer el cosmos seguramente es un niño feliz.
Usualmente se escucha decir que los niños de hoy son el futuro de mañana, pero sin hacerse cargo de la formación de ese niño, el futuro puede verse opacado por el desinterés de la actualidad. Por esta y mil nuevas razones regalar “Astronomía” puede ser una manera de construir un mañana mas brillante.


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