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Letra: Chica Grande




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Cuando el satélite es la estrella


Trabajo enviado por:
Marcelo AbelendaMarcelo S. Abelenda

Licenciado en Ciencias de la Comunicación U.B.A.

 


La observación por medio de telescopios es una de las actividades favoritas de los aficionados la astronomía. Las razones pueden ser variadas, pero la sensación de poder ver “con los propios” ojos los cuerpos celestes es indescriptible.

Dentro del sistema solar, uno de los planetas que se lleva todas las miradas es el gigante gaseoso Júpiter. Su inmensidad, sus bandas nubosas y su “Gran mancha Roja” son algunas características que los aficionados buscan con mayor interés.
A diferencia de otros planetas Júpiter presenta cuatro grandes lunas que acompañan y complementan su atractivo visual. Incluso los telescopios más modestos son útiles para encontrarlas.

Si bien estas lunas pueden parecer simples puntitos luminosos alrededor del planeta a través de la lente del telescopio, muy por el contrario son astros extremadamente ricos. Tal es así, que en las misiones Voyager de la nasa de 1976, que estaban en principio destinadas solo a investigar a los gigantes gaseosos, el arribo de las primeras imágenes de estas cuatro lunas de Júpiter, fue suficiente para que se decidiera incorporar a la misión los conocimientos científicos de geólogos y geofísicos. Cuando se creía que eran simples lunas muertas, las Voyager demostraron lo contrario. Los científicos no crían lo que veían.

El primer hombre en descubrir estas lunas fue el mismísimo Galileo Galilei en enero de 1610 y las bautiza con los nombre de Calixto, Ganímedes, Io y Europa. También se las conoce a partir de entonces como “las lunas Galileanas”.
Al realizar sus observaciones, Galileo ve que estos astros orbitan alrededor de Júpiter, lo que da el puntapié para demostrar el error de la concepción Aristotélica de que los cuerpos giran alrededor de la Tierra e incluso la visión Copernicana de que los cuerpos giran todos alrededor del Sol. Así lo que veía Galileo era un mini sistema solar donde Júpiter haría las veces del sol.

Características Lunares

Las lunas Galileanas tienen algunas características que las diferencian del resto de los satélites del sistema solar.

Io, la más cercana a Júpiter de las cuatro, tiene un diámetro ecuatorial de 3.643 Km., y una de las particularidades que la hacen única es su actividad volcánica, cuando se creía que la Tierra era el único astro del sistema que se encontraba activo, Io demostró estar a la par. En este caso, las fuerzas de marea y la acción gravitatoria de su vecina Europa son tan intensas que producen esta deformación geológica de Io, elevando sus penachos eruptivos incluso cientos de kilómetros, y permite a su vez la ausencia de cráteres en su superficie. La temperatura en a nivel superficial ronda los -143° C, este satélite esta básicamente compuesto  por material rocoso con un bajo contenido de hierro. Sin duda, si estuviese fuera de la acción gravitatoria de Júpiter, sería considerado un planeta.

     

 
La fría Io: obsérvese un penacho volcánico eruptivo en la imagen de la izquierda.

Europa por su parte podría incluir un capitulo aparte, es el mas pequeño de los satélites galileanos y su diámetro ecuatorial se extiende hasta los 3.122 Km. Respecto de su composición es muy  parecida a la de los planetas terrestres, ya que esta formada principalmente por rocas silíceas (los silicatos forman parte de la mayoría de las rocas, arenas y arcillas).
Hay algo particularmente interesante con Europa, tiene una capa externa de agua de unos 100 Km. de espesor, en parte como hielo en la corteza, y en parte en forma de océano líquido bajo el hielo, esto es lo que motiva a los científicos en abogar por las teorías que consideran a esta luna como un lugar apto para la formación de la vida.

La característica más llamativa de la superficie de Europa son una serie de vetas oscuras que se entrecruzan por toda la superficie de la luna. Estas marcas podrían ser el resultado de una expansión global donde la corteza se podría haber fracturado, llenado con agua y congelado. Otro rasgo visual y geológico interesante es la ausencia de cráteres, por lo que se estima la formación de su actual superficie en unos 30 millones de años.

Europa es uno de los pocos satélites del sistema solar que posee una atmósfera, en su caso rica en oxigeno, la baja atracción de su gravedad sobre los gases imposibilita su retención, incluso esta delgada atmósfera no es un producto biológico si no mas bien un producto físico por la presión de la magnetosfera de Júpiter sobre su superficie.

 

                                          
Imagen en falso color  de Europa, el azul representa las llanuras heladas, las líneas
marrones son los terrenos moteados (derecha) Imagen tomada por la sonda Galileo
1996 (izquierda).


Ganímedes
también es especial, posee un diámetro ecuatorial que alcanza los 5.262 Km. de esta manera se convierte no solo en el mayor satélite de Júpiter, si no, incluso el mayor de todo el sistema solar. Tan grande es, que incluso el planeta Mercurio es aún menor.
También esta luna  tiene una compleja historia geológica debido a la presencia de montañas, valles, cráteres y ríos de lava. Incluso está moteado por regiones iluminadas y oscuras. En las regiones oscuras presenta un gran número de cráteres lo que indica un origen antiguo. Las regiones claras muestran un tipo diferente de terreno ya que esta surcado por cordilleras y depresiones.
Se especula que Ganímedes también pueda tener un océano escondido debajo de su superficie, cubierta de hielos.

  
Presencia de cráteres en la superficie de Ganímedes.
La corteza de Ganímedes parece estar dividida en
placas tectonicas como las de la Tierra.

 

Finalmente se encuentra Calisto, el segundo en tamaño, con un diámetro total de 4.821 Km. Otro satélite que podría ser considerado un planeta rocoso si orbitara al sol en vez de a Júpiter.
A diferencia de sus compañeros, Calisto es el satélite más lejano de Júpiter, y es también el que tiene la superficie más vieja, ya que está saturada de cráteres, es más, este es el satélite con mayor presencia de cráteres de todo el sistema solar.  Obviamente no son detectables con pequeños telescopios. Respecto de la presencia de atmósfera en Calisto, se ha observado una muy tenue capa de anhídrido carbónico. Y también se sospecha de la presencia de un océano salado de 10 Km. de espesor.

 

Calisto gira alrededor de Júpiter a una distancia
de 1.800.000 Km.


Respecto de una y otra de estas lunas puede verse que son excelentes cuerpos para ser analizados y no son esos “cuerpos muertos” que se creía que eran.

Para los observadores aficionados a la astronomía estos son seguramente algunos datos complementarios que enriquecen su percepción, pero incluso se pueden llevar registros del comportamiento de estas lunas teniendo en cuenta sus respectivos periodos orbitales.
Io tiene un periodo de 1,77 días, Europa 3,55 días, Ganímedes 7,16 días y finalmente Calisto tiene un periodo orbital de 16,69 días.
Al observar a Júpiter se puede comprobar este comportamiento y “ver” como aparecen en distintas posiciones estas lunas a lo largo de los días.
Sin lugar a dudas que la práctica de la observación puede incluso ser más placentera si a ella se le agregan algunas actividades de investigación.

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