Trabajo enviado por:
Marcelo S. Abelenda
Licenciado en Ciencias de la Comunicación U.B.A.
La astronomía, como muchas otras ciencias, nace y se mantiene viva por la necesidad del hombre de acceder a cierto tipo de conocimiento. Claro que no todas las ciencias son iguales, y los métodos de arribar a lo que se denomina conocimiento científico, varía de unas a otras. Pueden encontrarse, las ciencias formales, como la lógica, las matemáticas, cuya característica principal es que no necesitan de la experimentación para llegar a conclusiones correctas o irrefutables. Y pueden encontrarse, por el contrario, aquellas ciencias que requieren del campo fisico para contrastar los enunciados formulados en la etapa de investigación por parte de los científicos, así encontramos a la biología, la física, la química, etc. Estas son las llamadas ciencias empíricas o fácticas.
La astronomía, en cambio, haciendo uso de las ciencias formales, sobre todo la matemática, pertenece al conjunto de lo que se llaman ciencias empíricas, para decirlo de otra manera, requieren de la experimentación con el entorno para contrastar las hipótesis preliminares, que luego pueden derivar en leyes científicas. Dentro de este orden, quizá la diferencia principal entre los astrónomos y los aficionados a la astronomía tiene que ver con la intención de la práctica experimental, es decir, el objetivo por el cual se utilizan instrumentos de medición u ópticos al realizar sesiones observacionales. El aficionado, si bien puede contribuir en investigaciones serias, u aportar datos, información, y novedades (límite difuso entre lo amateur y lo profesional) tiene la finalidad de realizar observaciones por el hecho de conocer, maravillarse y compartir con el otro aquello que mira, y no, inmediatamente, para corroborar hipótesis científicas. Pero, las prácticas del aficionado a la astronomía exceden sin lugar a dudas las sesiones de observación a través de los distintos equipamientos ópticos. Muchos aficionados sienten interés por saber que es lo que están observando, y es este interés, mas que aquel que moviliza la práctica en si, el que genera motivación por continuar con la afición.
Como en cualquier práctica humana, el aficionado suele interrogarse también por la práctica en sí misma, más específicamente, con aquello a través de lo cual observa; el telescopio. Un imaginario incorrecto establece que lo que puede verse a través de un ocular será tan magnifico y potente como las imágenes o filmaciones, recreaciones o animaciones que suelen verse en distintos medios de comunicación, colores extraordinarios, destellos de luz cegadores, y todo tipo de imágenes grandilocuentes, que poco tienen que ver con la realidad tras un ocular. El aficionado se pregunta ¿Por qué no veo los colores intensos que pensé que iba a ver? La respuesta surge simplemente del conocimiento científico mismo, el ojo humano es un sistema óptico riquísimo, pero tiene sus limitaciones.
A la hora de entender la práctica de la observación en si misma, es de gran utilidad conocer el tipo de experiencia perceptual a la que las personas se exponen cuando observan con un telescopio. Para ello, entender el funcionamiento del sistema óptico, puede resultar gratificante para no crearse falsas expectativas.
El sistema óptico del hombre
El sistema de visión en el ser humano esta formado por dos órganos principales, el cerebro, y el globo ocular, este último es el encargado de detectar la luz, el cerebro es el encargado de representar el objeto visto. Desde el punto de vista anatómico, el sistema óptico está compuesto por los párpados, los globos oculares (ojos), el aparato lagrimal y los músculos oculares externos. El ojo mide unos 25mm de diámetro y se mantiene en su posición gracias a los músculos oculares. Está envuelto por una membrana compuesta de varias capas. Dentro de las capas internas, podría considerarse a la retina como una parte fundamental, ya que en ella se encuentran las células sensibles a la luz; los conos y los bastones, dos tipos de células neuronales receptivas. ¿Por qué es importante la retina? Porque es sensible a los impulsos luminosos, está conectada con las fibras del nervio óptico que se prolonga entonces hacia el cerebro.
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Representación grafica de la estructura del globo ocular.
La retina es la capa mas interna del mismo, y una de las
más complejas. |
Estas células neuronales receptivas de la retina reaccionan de forma distinta a la luz y los colores. Los bastones son mucho más sensitivos que los conos, es por ello que los bastones se activan en la oscuridad, y sólo permiten distinguir el negro, el blanco y los distintos grises. Por el contrario, los conos, funcionan con la luz del día o en ambientes iluminados, y hacen posible la visión en los colores. En realidad hay tres tipos de conos, adaptados a cada uno de los tres colores primarios, el rojo, el azul y el amarillo. Como los bastones están distribuidos circularmente alrededor de los conos y por lo tanto no están directamente detrás de la pupila, es posible ver los objetos con mayor claridad mirando ligeramente a un lado de ellos en vez de directamente.
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Pupila: regula la cantidad de luz que penetra al interior
del ojo, modificando su tamaño a modo de un diafragma,
cuando hay mucha luz la pupila se contrae para evitar
el deslumbramiento y se dilata cuando hay poca luz. |
Lo fundamental para el aficionado es saber que, “cuanta mayor luz, mayor posibilidad de discriminar los colores, por eso, cuando se realiza una observación a través del telescopio, el ojo pierde en color para poder ver la luz del objeto. De hecho, los conos dejan de funcionar en la semi oscuridad, y es este el entorno lumínico en el que se realizan las prácticas observacionales. También es importante tener en cuanta que los bastones pierden su sensibilidad después de una corta exposición a la luz, pero la recuperan nuevamente después de un momento de 'descanso'. Sin embargo es prioritario reconocer que recién después de 30 minutos de permanecer en la oscuridad, el nivel máximo de excitación es alcanzado por los bastones.
De esta manera, es factible darse cuenta que las imágenes obtenidas por cámaras fotográficas y procesadas por programas de computadora están muy distantes de ser el tipo de imagen que puede observarse “directamente” con un telescopio. De todas formas, el hecho de “ver” en si mismo, es lo bastante emotivo como para no perder la experiencia de observar a través de un ocular, teniendo en cuenta, eso si, que quizá la mayor motivación viene por el lado de “saber” y conocer que es aquello que se esta observando. El conocimiento alimenta al conocimiento, trátese de ciencias formales, o empíricas, y la mejor razón para seguir observando, es siempre el crecimiento y expansión de los umbrales del saber.
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